origen
Una forma de mirar
De niño podía quedarme mucho tiempo mirando algo pequeño. Un insecto cambiando de piel, una piedra con forma extraña, una muestra bajo un microscopio. No era una curiosidad pasajera. Me interesaba ver qué estaba pasando ahí, aunque fuera algo mínimo.
Con los años esa forma de mirar encontró un lugar natural en la ciencia. Aprendí a observar con método, a medir, a clasificar, a desconfiar de lo impreciso. Pero la parte creativa seguía ahí, sin ocupar demasiado espacio. He vuelto una y otra vez a imágenes y objetos que no tenían que demostrar nada para importarme.
Durante mucho tiempo esas dos partes no terminaron de encajar. La ciencia me llevaba hacia el control: observar, medir, comprobar. Con la creación manual apareció otra forma de trabajar: aceptar el proceso, el error pequeño, la decisión que no se puede justificar del todo.
Este proyecto nace ahí: en el momento en que observar deja de ser suficiente. No intento explicar la naturaleza. Intento aislar una forma y darle una presencia que normalmente no tiene — en mis propios términos, sin negociar el criterio.